La perfección mata, la sabiduría comete un error cada día

Dibujos.

sábado, 28 de mayo de 2011

Bueno la entrada de hoy la quiero dedicar a las dos protagonistas de mis historias, me aburría en casa y me puse a dibujarlas y nose, me gustó el resultado jaja, me gustaría que opinasen a ver que les parecen, si se las imaginaban así, si les gusta, si cambiarian algo, cualquier cosa será de ayuda, no creo que sean definitivos supongo que iré priovando diferentes dibujos, pero por el momentos estos me gustan.

Empezamos por Kat de la historia the worst perfection, morena, pelo ondulado, ojos grises y cara un poco demacrada:)



Y luego tenemos a Kayla o Kail, de ladrones, rubia de ojos azules, pelo liso y aspecto desafiante.




Bueno pues aquí están, espero que opineis;)
Y para quien esté con ganas del 3º capítulo de ladrones si puedo lo subiré mañana y sino el lunes sin falta^^
Un beso a todos, y buen sábado:)

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"La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes" John Lennon.

En este mismo instante...

miércoles, 25 de mayo de 2011

Una ciudad ...

En este mismo instante alguien se despierta en la ciudad, y alguien cierra sus ojos para dormir o para soñar, o simplemente para no ver su realidad, alguien espera en una esquina y alguien camina sin rumbo calle abajo, una pareja discute y un ejecutivo corre hacia su puesto de trabajo.
En este mismo instante alguien se besa bajo la tenue luz de una farola, alguien mata y guarda su pistola, una mujer enciende su gramola y aquella antigua canción no la hace sentir tan sola, un anciano dice hola y un recién nacido dice adiós o hasta nunca o hasta siempre, mientras alguien de repente siente que una vida crece dentro de su vientre.
Una chica despide a su novio en un andén mientras se sube a ese tren que acelera trepidante, alguién distante bucea en vasos de vodka uno tras otro, y otro y otro y ya van doce, una niña se mira a un espejo y apenas se reconoce, un marido se corre en la boca de una mujer que no conoce
En este mismo instante un estudiante cierra un libro y sabe que lo aprendido le hace más sabio y también mas confundido. Una mirada se cruza entre dos desconocidos que si se hubieran conocido serían el uno para el otro, alguién vende su cuerpo y alguién compra medicamentos para perder parte de él.
En es mismo instante un chico rico se mete un pico para sentirse a salvo y un chico pobre se mete en un equipo para ser como Cristiano Ronaldo, alguien haya resguardo en el sueldo de un trabajo fijo y alguien en un crucifijo y alguien en el cobijo de un cartón que sirve de escondrijo.
En este mismo instante un hijo ejemplar es feliz comiendo regaliz y una madre sabe que su amor no será barniz ante otra cicatriz de su hijo problemático.
En este mismo instante alguien abre un regalo y alguien un bote de barnitulicos, alguien abre su mente y alguien sus piernas, alguien dice no me dejes nunca y alguien dice no quiero que vuelvas
En este mismo instante da un abrazo y alguien un puñetazo, alguien esta sintiendo los ojos del rechazo por ser demasiado oscuro, inteligente, o gordo o afeminado, alguien anda abandonado con la mente perdida y alguien se siente perdidamente enamorado.
En este mismo instante un presidiario charla consigo mismo tan solitario, una familia numerosa se sienta a cenar y lo único que se oye es el telediario.
En este mismo instante alguien está viviendo su mas mágica experiencia y alguien sube a una ambulancia camino a urgencias, alguien está dando clase, alguien tulos, alguien está dando las gracias y alguien gritos de socorro.
En este mismo instante una pareja folla apasionadamente y un ejecutivo sale de su puesto de trabajo, alguien sigue esperando en esa esquina y alguien camino sin rumbo calle arriba.
En este mismo instante alguien se despierta y alguien cierra sus ojos.

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Es la nueva cancióin de nach y enserio os recomiendo que la escucheis me encanta, dice tantas cosas, espero que les guste tanto como a mí.
Buen día:)

Capítulo 6: the worst perfection

lunes, 23 de mayo de 2011

¿A dónde van nuestras vidas? ¿Nuestro destino está marcado desde el primer día o somos nosotros quien lo escribimos? ¿Hay alguien ahí arriba que nos observa y nos guía o estamos solos, realmente solos en este mundo? ¿Por qué existe la injusticia, por qué unos sonríen tanto y sufren tan poco cuando otros nos pegamos los días llorando? Los pensamientos vuelan en mi cabeza tan rápido como la velocidad que ha alcanzado la moto. Aquí, agarrada a la cintura de Mario, a 100km/h en una moto por la autopista en dirección a ninguna parte, he encontrado algo del sentido de mi vida que perdí con la muerte de Elly, aquí, en medio de la nada, con un desconocido, con el viento golpeándome la cara, me siento tranquila, en paz. Los campos a mi alrededor son pequeñas manchas verdes borrosas. Sería tan fácil vivir así para siempre, pero la vida nunca es tan sencilla, por lo menos no para mí. Las cosas acaban, se mueren, se marchitan. Los momentos se pasan sin darte tiempo a retener una pequeña imagen que te los guarde en tu memoria para siempre. Lo único que nos queda son pequeños recuerdos que cada vez son más borrosos, cada vez los ves mas distorsionados, y llegará un momento en el que no sabrás si algo ocurrió de verdad o era un simple sueño de tu infancia. Tan solo aquellos que causaron una gran brecha en tu corazón son los que permanecen en tu mente para siempre, sin disminuir su intensidad, recordándote cada segundo porque eres tan infeliz, devolviéndote esa parte de tu vida que tantas veces quisiste dejar atrás sin conseguirlo.
-¡Kat!- grita Mario exasperado. No me había dado cuenta de que me estaba hablando, ni si quiera de que la moto había parado, y que estábamos en el parque de atrás de mi casa.
-Mmm?
-No me has hecho caso ¿verdad?- pregunta medio enfadado.
-No, lo siento, estaba en mi mundo.
-En el que no dejas pasar a nadie.
-En el que sería mejor no estar, créeme.
-¿Por qué no me dejas?- pregunta acercándose ligeramente a mi- ¿por qué no dejas que te ayude?

-Porque yo no merezco ningún tipo de ayuda- digo fríamente.
Sus ojos se quedan fijos en los míos y su brazo agarra suavemente mis hombros. Su boca se acerca a la mía dejando su rostro a tan solo unos centímetros del mío. Su aliento acariciando mis mejillas.
Mi corazón se acelera y mis mejillas se sonrojan, pero cuando pensaba que estaba lista para dar el paso, algo me golpea con fuerza lanzándome lejos de donde está Mario. Veo su rostro perturvado y un enorme interrogante pinta sus ojos verdes. Mi cabeza empieza a amontonar cientos de pensamientos, los pros y los contras de volver con el chico tan guapo que hasta hace solo un minuto quería besarme. Pero Elly está presente en todo lo que hago y me empuja lejos de él.
-Lo siento- mi voz no es mas que un ligero susurro y salgo corriendo hacia mi casa. Me encierro en mi habitación llorando, es todo tan complicado. La vida es una mierda, no merece la pena. Bajo la mirada y veo mis muñecas vendadas por los cortes. Agito la cabeza bruscamente. Las lágrimas resvalan veloces por mis mejillas en una carrera suicida hasta el final. Mis padres están golpeando la puerta para que les abra y puedan ver que estoy sana y salva, pero no se dan cuenta de que hace tiempo que dejé de estar a salvo, hace tiempo que dejé de estar sana, en mi corazón tan solo queda una profunda herida sangrante lacerando continuamente mi alma, recordándome a todas horas los errores de mi pasado.
Sin darme cuenta me sumo en un profundo sueño plagado de pesadillas.

-Hija cambia la cara, la doctora Schelman es muy maja y está especializada en adolescentes como tú.
-Déjame en paz, cambiaré la cara cuando me lleves a casa otra vez.
No me lo puedo creer, mi madre llevándome a un loquero. Será una pérdida de tiempo y de dinero.
Diez minutos más tarde estoy sentada en un cómodo sillón de cuero beis, en una salita cuadrada bastante pequeña, con una gran ventana a mi lado derecho un escritorio metálico con dos incómodas sillas y en frente de mi un sillón idéntico al mío.
Tras un largo rato de soledad en esta casi desnuda habitación, entra una señora de unos cuarenta años vestida con un traje de pantalon ancho de color crema, una americana a juego con estos, una blusa blanca de escote en "V" y unos zapatos de tacón ancho acabados en punta de color marrón chocolate. Su pelo negro recogido en una larga coleta.
-Hola Kat, soy Linda Schelman- dice mientras me tiende la mano. Yo tan solo la fulmino con la mirada- bien- su mirada se clava unos segundos en la mía y después escribe algo en un cuaderno de tapa negra. Se sienta recatadamente en el sillón cruzando las piernas y me mira.
-Hablame de ti cariño, de tu problema.
-Yo no tengo ningún problema- digo friamente.
-Tus muñecas vendadas, tus ojos rojos y la palidez de tu rostro no dicen lo mismo- apunta algo más en su carpeta y prosigue- puedes confiar en mí, estas sesiones son confidenciales.
Al ver que no contesto sigue hablando.
-Cuéntame que le pasó a Elly.
-¡No hables de ella!- le digo gritando.
-Pero tu quieres hacerlo cariño, porque te sientes culpable de su muerte ¿no es así? crees que ya no está por algo que tu hiciste y quieres hablar con alguien, contarle tus problemas, pero temes que no te entiendan, que te juzguen como tu lo haces contigo misma.
Le miro airada, pero de repente sus palabras hacen mella en mi interior y las lágrimas vuelven a corretear por mi rostro.
-Yo.. Oh dios, no creo que fuese culpa mía, fue culpa mía.
-No Kat, tu no tuviste la culpa, y te lo voi a demostrar, pero antes necesito saber todo lo que pasó, todos los detalles.
-Es una historia muy larga- entierro el rostro en mis manos e intento calmarme.
-Tranquila, tenemos tiempo- su sonrisa se ensancha al ver el progreso que ha hecho conmigo. No sabría por qué, pero Linda me transmite confianza y siento que necesito contarle todo, necesito sacar de una vez todos mis tormentos.
-Bueno, la cosa empezó hace dos años, cuando Elly y yo nos hicimos íntimas, emepzamos bachillerato en un instituto nuevo y queríamos encajar, más que eso, queríamos ser perfectas.


Continuará...

Bueno después de unos cuantos días sin actualizar aquí estoy, he de decir en mi defensa que he estado liadísima con los examenes pero por fin los terminé la semana pasada y bueno, entre la fiesta, el dormir que me hacía falta etc. una no tiene tiempo para mucho más.
Bueno en primer lugar dar las gracias a las chicas del blog cruz de plata por su premio,
http://cruzdeplatalibro.blogspot.com/ Me hizo mucha ilusión.




Me gustaría darles este premio a:




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Y bueno, en segundo lugar, decir que a las personas que sigan la historia de the worst perfection estoy terminando el sexto capítulo ya, espero que me de tiempo y si puedo esta noche os lo subo que hace mucho que no sigo con esa historia.

Ladrones: capítulo 2

lunes, 16 de mayo de 2011

La intensa luz de la mañana se cuela en mi espaciosa habitación iluminando hasta el más pequeño de los rincones, calentándome la piel e hiriéndome los ojos, que aun cerrados, son sensibles a su intensidad. ¡Joder! Odio cuando se me olvida bajar la persiana. Doy una vuelta en mi enorme cama de 1,90, y me doy cuenta de que está bacía, sonrío. Este chico me gusta de verdad, odio cuando se quedan hasta la mañana del día siguiente pretendiendo desayunar conmigo. Despacio, muy despacio, abro los ojos y miro el reloj que tengo encima de la mesilla, Dios, las 9:23 de la mañana, creo que nunca había madrugado tanto. Con un suspiro de resignación me levanto de la cama y voy al baño a lavarme la cara. Después de asearme, bajo las escaleras de caracol y voy casi corriendo a la cocina, uff, me muero de hambre. Abro la nevera mientras mi estómago ruge sin piedad pidiendo su alimento. De mala gana saco un yogur natural y una manzana. Otra vez se me ha olvidado decirle a Nana que me haga la compra. Sí, Nana es mi asistenta, es una señora de unos sesenta años, aunque con la rapidez que me limpia la casa, cualquiera se opondría a decir que tiene cuarenta. Y sí, la autosuficiente Kayla Strafford, el apellido es lo único que conservo de los bastardos de mis padres, es incapaz de cuidar de su casa, si tuviese que hacerme yo cargo de las tareas, viviría en una puta pocilga, y no exagero.
Cuando empiezo con la manzana, que asco de comida sana, suena el timbre de la puerta. Voy despacio, pues mi energía matutina deja mucho que desear la verdad. Cuando abro, veo que es el conserje con mis cartas en la mano, pero el parece no verme o bueno… verme demasiado. El pobre Stan se queda con la boca abierta mirando mi atuendo, me río por dentro, viejo verde. Sí, reconozco que podría haberme tapado, pero no me acordaba de que tan solo llevaba un sujetador negro y unas bragas amarillas marca Calvin Klein.
-¿Subías solo por las cartas?- pregunto entre risas.
-Ssi… lo-lo siento se-se-señorita Strafford- el pobre viejo no para de tartamudear- aquí las tienes.
Su cara está más roja que la sangre, que divertido. Tras darme las cartas se va y yo cierro delicadamente la puerta. Me acerco al salón iluminado con unas grandes cristaleras en la parte frontal que llegan desde el suelo hasta el techo, esto es lo que más me gusta de mi apartamento, sus vistas, desde aquí puedo ver todo el centro de mi amada ciudad. Me tiro bruscamente al sofá de cuero beige, extremadamente cómodo, y leo las cartas, ninguna tiene nada interesante así que acaban todas en la basura.
Subo a la parte de arriba del piso, a mi habitación, una enorme y espaciosa habitación, con una cama en medio, ahora mismo revuelta porque acabo de levantarme, con dos mesillas de madera de álamo a cada lado. Las paredes están pintadas de un suave color malva y están decoradas con cuadros bastante caros y para mi sinsentido. Raily me los regaló por mi exquisito trabajo. En la esquina derecha de la habitación hay un gigantesco armario con toda mi ropa, sí, igual puede parecer estúpido ya que me paso la vida vistiendo de negro, pero amo la ropa.
Empiezo a buscar entre esta, y tras unos minutos de desordenarlo todo, saco unos shorts vaqueros, una camiseta negra básica y unas converse blancas. Se necesita ropa cómoda, nunca sabes que puede pasar. Paso todo el contenido del bolso a una mochila negra, me hago un moño alto para quitarme el pelo de la cara, me pongo mis gafas ray-ban y bajo al garaje a montar a mi queridísimo Aston Martin, Dios, estoy enamorada de mi coche.
Monto alegremente y salgo pitando en dirección al cuartel. El viaje me cuesta una media hora, pero me encanta conducir esta preciosidad, así que no sufro. Cuando llego, paso mi tarjeta de identificación por la verja electrificada de fuera y entro en la organización. Aparco a mi bebé en mi estacionamiento personal y entro dentro del edificio. Es un lugar bastante amplio, cuenta con cuatro pisos, de los cuales conozco solo dos, el centro de operaciones y el despacho de Ray.
-Hola K, ¿Qué hay?- me pregunta Nadia, una compañera.
-Aquí andamos- no estoy de humor para la gente, a esta altura ya sabrán todos que el estúpido de Ray me ha asignado un compañero. Joder, se van a descojonar de mi, siempre fardé por no tenerlo.
-He oído por ahí que te han asignado a un compañero.- Sus ojos negros me indican mis peores sospechas, se muere por reírse en mi cara.
-No estoy de humor Nadia, si no quieres que patee tu jodido culo fuera de aquí mantente calladita.- No es que mi amenaza la haga temblar, pero se mantiene callada y se va.
Sigo andando por el largo pasillo blanco, desnudo, ¡Dios! Juro que da repelús, enserio, en dirección al centro de operaciones, quiero salir de aquí cuanto antes.
Pero antes de llegar a las puertas dobles que van a la gran sala, alguien me tapa los ojos con las manos y besa dulcemente mi cuello.
Un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Intento zafarme de la presa que está hecha sobre mí, pero es muy fuerte. Tras un cuarto intento logró darme la vuelta sujetando con fuerza las manos de mi “atacante”.
Suspiro, es Jeremy, mi mejor amigo, si es que yo tengo algo de eso. Él y yo llegamos a la vez y coincidimos en toda nuestra etapa de aprendizaje, luego cuando fuimos destinados, acabamos en la misma ciudad y puede decirse que prácticamente somos vecinos. Es la persona en la que más confío después de Ray, y para serme sincera, me siento genial en su compañía, es liberador, es como si pudiese dejar mi coraza de chica-mala-patea-culos, para ser simplemente K, como me llama él. Su pelo negro reluce bajo la luz de los focos, está agarrado con una goma de pelo en una minúscula coleta, sus ojos grises tan grandes y tan expresivos como siempre, me encantan y su sonrisa deslumbrante me atrapa, consiguiendo que hasta en mis peores momentos sea capaz de sonreír con él.
-¿Te asusto K?- pregunta malicioso.
-No hay nada que pueda asustarme Jeremy, y menos de ti.
Su sonrisa se hace más ancha, algo que parecía imposible, y me rodea la cintura con los brazos, depositando un suave beso en mi frente.
-Ya me he enterado de lo de tu compañero.
Mi mirada baja hasta el suelo, es un tema bastante incomodo.
-¿Tu sabes quién es?- le pregunto aun con la mirada gacha.
-Sí, y no me gusta, tiene aires de prepotencia, bueno… como tu- dice riéndose para que me relaje- no creo que vayáis a llevaros muy bien, ¿pero tú no tendrías que tener su información?
-Sí, iba ahora a buscarla pero aún no tengo ánimos para leerla, dios Raily está loco si piensa que esto va a ayudarle.- digo mohína.
-Oh venga K, no seas infantil, todos tenemos compañeros, tú no eres especial para no tenerlo, solo pienso que el que se te ha asignado no es el más indicado para ti.- noto un cierto aire de celos en sus palabras pero lo aparto enseguida, Jeremy y yo somos amigos, aunque alguna vez hemos acabado liados, no tenemos ningún royo sentimental entre los dos.
-Supongo que todos pensáis así, pero yo trabajo sola, no puedo trabajar con nadie más, me distrae- me apresuro a seguir antes de que me corte- pero si Ray quería un compañero para mí, bueno, me hubiese gustado que fueses tu, contigo tengo confianza y nos conocemos, creo que podría llegar a trabajar bien contigo.
-Si no hubieras sido tan cabezota en su día ahora podríamos serlo.
-Lo sé, el karma siempre jodiendo la marrana.
Se ríe de mi comentario y me estrecha más fuerte en sus brazos.
-Eres la mejor Kail.
-Lo sé- digo guiñándole un ojo. Le beso en la mejilla y entro en la sala de operaciones rumbo a mi ordenador. Dejo el orbe que llevaba en la mochila en la plataforma que hay al lado de mi potente ordenador e introduzco mí contraseña en él y accedo a mi fichero. Imprimo la información de mi asignado y me levanto de la silla, quiero salir de ahí, mis compañeros no paran de mirarme, odio ser el centro de atención. Tan rápido como puedo sin parecer desesperada, me encamino hacia mi coche fumándome un cigarrillo. En teoría está prohibido, pero que venga el jodido Raily a decírmelo si quiere que le patee el culo por gilipollas. Sonrío ante mi ocurrencia, ojalá pudiese hacerlo.
Entro en el coche y salgo rápidamente del cuartel. Cojo la autopista a 200Km/h, con las ventanillas bajadas, el pelo al viento ya que el aire a desecho mi moño y con la canción clubfoot de Kasabian a todo volumen. No hay nada mejor para sacudir los problemas de encima que conducir un buen coche a toda velocidad por la autopista, con la música a todo trapo y fumando cigarrillos sin parar. Sonrío, que poco le pido a la vida para la felicidad.

Estudiar, estudiar y estudiar

sábado, 14 de mayo de 2011

No hay nada peor que quedarse un fin de semana entero encerrada en casa, con tus libros encima del escritorio, contemplando inútilmente cada palabra sin entender una mierda. No hay nada peor que el silencio que te envuelve y sentir como los pensamientos que creías olvidados, o por lo menos, encerrados en tu caja fuerte con llave vuelvan a invadirte la cabeza impidiéndote pensar con claridad. Y ahí es donde entro yo, sí, soy la pringada que lleva intentando estudiar lo menos 3 horas sin conseguir nada de concentración. Nadie dijo que el bachiller fuese fácil, pero tampoco te avisaron de que fuese un suicidio. Joder, es inhumano.
Y cuando miro por la ventana y veo a todos los niños corriendo por ahí, joe ¿y yo por qué no? A mi me toca encerrarme en casa, buscando respuestas filosóficas a los malditos razonamientos ilógicos de mi querídisimo amigo kant, o Aristóteles y si me apuras Descartes. Estudiando el comportamiento de las dictaduras fascistas y de el nazismo Alemán, buscar las causas y consecuencias de la segunda guerra mundial. Entender las malditas declinaciones, las conjugaciones de los verbos, los adjetivos y los pronombres de latín. Estudiarse dos siglos de la literatura española y sus respectivos autores con sus genialísimas obras o para variar meterme en la cabeza dos temas de ciencias cuando elegí hace un año que a mi me gustaban las letras.
Y es en este tipo de situaciones cuando te das cuenta de lo difícil que es la vida, de lo injusta y sinsentido que es, volviéndote un quejica. No sé quien dijo que estudiar era sano, pero debía ser la persona mas estúpida de la tierra. Tanto estudiar te incita a la locura, una persona no puede estar capacitada para hacer 9 examnes en 3 días, ¡tendría que estar prohibido!

¿Realmente existe el amor? ¿Qué me decís?

miércoles, 11 de mayo de 2011

Y no te has planteado que eso del amor puede ser una conspiración?
- Una conspiración?
- Si, una conspiración capitalista, una mentira urdida por las industrias del cine, la publicidad y la música, todos vendiéndonos un concepto que ni siquiera existe!
- El amor no existe?
- Piénsalo bien, donde está si no es en canciones, libros y películas. Quién puede decir sinceramente "siempre te querré"?
- Whitney Houston
- Si, pero cuando va de crack! La cuestión es que la gente se deprime porque busca esa cosa inexistente o porque cree que se ha conformado con menos.





Quizás el amor verdadero sea una decisión, la decisión de jugártela por alguien, de entregarte a alguien sin pensar si te va a corresponder o si te va a hacer daño o si es el amor de tu vida. Quizás el amor no es algo que te ocurre, quizás sea algo que tu escoges.

¿Qué es para vosotros el amor?

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Ambos textos estan sacados de la pelicula amor y otros desastres, totalmente recomendable porcierto, me encanta esa peli^^

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~Capítulo 1



~Capítulo 2



~Capítulo 3



~Capítulo 4



~Capítulo 5















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~Sinopsis



~Capítulo 1



~Capítulo 2



~Capítulo 3


~Capítulo 4






Ladrones: Capítulo 1

martes, 10 de mayo de 2011

Hola, me llamo Kayla y tengo veinte años y mi vida se resume básicamente en dos conceptos, robar y salir pitando. ¿Qué a que viene lo de robar? Fácil, soy una ladrona profesional, trabajando para asociación de Raily, lo más cercano que tengo a un padre, si es que puede denominarse como tal.
Cuando era un bebé, mis padres biológicos, esos bastardos, me abandonaron en un orfanato en el que viví hasta los siete años, edad a la que escapé de ese mugriento lugar. Sobreviví en la calle hasta los diez años, cuando Ray me encontró y me incorporó a sus filas, bueno, tecnicamente no empecé a trabajar para él hasta los 16, pero me cuidó durante esos 6 años y me enseñó todo lo que se. Mis conocimientos informáticos y mis habilidades en la lucha y defensa personal. ¿Que por qué trabajo para un tío haciéndole el trabajo sucio para que él se enriquezca con mis capturas? Sinceramente, porque es lo único que sé hacer y se me da de puta madre y porque la recompensa es bastante elevada. Sí, tengo un sueldo, y uno que dejaría boquiabiertos a más de la mitad de la población estadounidense. Un sueldo que me permite tener un precioso dúplex en el centro de Nueva York, con grandes cristaleras y de una decoración exquisita (si, esto último fue obra de Ray, a mi me importa una mierda la decoración, solo quiero un lugar donde poder descansar) y lo mejor de todo, un preciosísimo Aston Martin dbs de color plateado guardado en el garaje. Dios enserio, no sabéis lo que es conducir hasta que probéis a mi bebé.
La asociación está encabezada lógicamente por el fundador Raily Ropers. Cuenta con algunos accionistas, bueno en castellano, algunos peces gordos que le han caído en gracia a Ray y les deja llevar la contabilidad de las ventas en el mercado negro, que es donde acaban todos los objetos robados de sus, como el nos llama, angelitos. Todos nosotros, una panda de adolescentes casi todos, hemos salido de la calle, de donde él nos recoge y nos envía al "instituto" para prepararnos para el trabajo que desempeñaremos una vez hayamos terminado nuestra iniciación. Cuando el sujeto en cuestión está listo es enviado al cuartel, sí es triste, pero así es como lo llamo, que queréis una chica sin estudios no tiene mucha imaginación y lo que veo en las películas es lo que conozco. El cuartel es el lugar donde recibes todas las instrucciones para tu próxima operación. Está en un descampado a las afueras de Manhattan, fuera de ojos inapropiados. El cuartel está formado por una enorme sala con inmensas pantallas e innumerables ordenadores, hay unos cuantos trabajadores fijos no pasan de los veinte, y los demás solo lo visitamos cuando hemos terminado una operación para llevar el botín y recibir las instrucciones de la siguiente. Cada uno de nosotros tiene su propio ordenador con su propia pantalla.
Nuestro sueldo va en función de la dificultad de nuestros robos y de los objetos de valor sustraídos, y por eso tengo la casa y el coche que tengo. Yo soy la mejor. Puede parecer egocéntrico pero es la verdad.
Porque aunque mida tan solo 1,62cm. Puedo patear culos mejor que la media. La mayoría de la gente me ve como una pequeña inocente (casi nadie acierta con mi edad, es patético ver cómo te quitan dos o tres años), de pelo rubio, ojos azules y tez bronceada. Ese es el mayor error que puedan cometer. Mis conocimientos informáticos están por encima de la media, soy capaz de eliminar las alarmas de cualquier edificio controlado informáticamente en menos de diez segundos, puedo acceder a la base de datos de cualquier ordenador sin ningún tipo de problemas, por lo menos, no he encontrado ninguno todavía, robando y descargando cualquier archivo confidencial sin dejar rastro.
Mis conocimientos en la lucha son más que impecables, puedo tumbar a un tío del doble de mi tamaño sin despeinarme, soy rápida y fuerte.
Pero mi mayor tesoro es mi flexibilidad, soy capaz de pasar por cualquier conducto de ventilación y lo mejor de todo, puedo atravesar los rayos invisibles conectados a las alarmas paralelas, colocados casi siempre en los museos guardando el objeto de mayor valor, gracias a ella, eso es lo que me hace tan especial, soy la única que lo ha conseguido hasta la fecha. Tan solo tengo una misión a la semana, aunque últimamente las mías se hacen bastante pesadas ocupándome los siete días enteros sino son más. Mi uniforme consta de un mono negro ajustado totalmente al cuerpo, con un cinturón lleno de bolsillos repleto de armas: dos cuchillos pequeños, uno grande, unos alicates, un destornillador, un punzón y una Glock 9mm. Semiautomática. Y por propia seguridad todos tenemos que llevar auriculares conectados a la central y una pequeña cámara instalada un poco más arriba del pecho.
La mayoría de los agentes, por no decir todos, trabajan en parejas, todos menos yo. Yo trabajo sola, no quiero tener que depender de un gilipollas continuamente, y eso Raily lo respeta, o lo respetaba.
-¡Qué! Ni de coña, sabes que yo trabajo sola Ray, no necesito a ningún maricón siguiéndome los pasos. Me retrasaran en el trabajo.- Estoy gritándole al maldito teléfono móvil desde el cual estoy hablando con el imbécil de mi jefe, que pretende asignarme un compañero.
-Kail, no te pongas así, todos trabajan en parejas y tu has estado mucho tiempo desobedeciéndome, es hora de que cumplas como los demás- Su voz es suave y armónica, pero puedo leer entre líneas que es una puta orden.
-Ray sabes que acato cualquiera de tus malditas órdenes sin rechistar pero esta no, no puedes hacerme esto- no podía estar ocurriendo, yo, con un compañero, con otro agente, puajj!
-Está decidido Kayla y no hay más que hablar joder, siempre con tus putas evasivas, tú decides o lo coges o lo dejas- le gruño al auricular pero no soy capaz de contestar, no imagino mi vida sin este trabajo. Ray toma mi silencio como una rendición de mi parte y prosigue- Llegará el próximo jueves, tienes tiempo de terminar la misión de esta semana y descansar. Todo su perfil informativo te ha sido enviado a la central, está en tu ordenador, espero que hoy sin falta vayas a recogerlo Kail, quiero que tengas bien aprendido a tu compañero. Empezaréis a trabajar juntos dentro de dos semanas, el tiempo que tenéis por medio quiero que lo utilicéis para adecuaros el uno al otro y que le enseñes la ciudad. Espero que seas una buena anfitriona y le ofrezcas tu casa por unos días hasta que pueda encontrarle un piso cerca del tuyo, no me gustaría oír decir que has dejado a uno de mis angelitos en la calle.
-¡Y una mierda! ¡No pienso meter a nadie en mi casa!
-Oh si querida, si lo harás, y deja de darme la cháchara y ponte a trabajar, quiero que entregues mañana el orbe en la centras y ya de paso recojas los datos de Ethan.
-Eres la peste Ray.- le digo con ácido en la boca.
-Yo también te quiero princesa- y cuelga sin darme tiempo a contestar.
Me tiró al suelo y empiezo a gritar, esto es una puta pesadilla. Tras media hora de una rabieta infantil incontrolable me meto a la ducha. Me lavo el pelo y me arregló, hoy necesito salir de fiesta. Como ya he conseguido el orbe no me queda más que disfrutar de la juventud, porque aunque parezca extraño, a los ladrones también nos gusta ir de bares.
Me pongo un vestido gris perla ajustado al cuerpo de palabra de honor monísimo, me queda de muerte, mis curvas se amoldan perfectamente a él. Mi calzo unos zapatos de tacón de aguja negros, recojo mi melena rubia en una coleta alta, recojo el bolso donde llevo lo imprescindible: móvil, llaves de casa, auricular, paquete de tabaco y mi 9mm, no voy a ningún lado sin ella. Y tras el recuento, salgo dando un portazo. Salgo caminando para que el aire fresco de mitad de septiembre me despeje y entro en el primer bar que pillo. Me acerco a la barra y al ver la mirada voraz del camarero decido coquetear un poco con él.
-Un Vodka Red Bull guapo- le digo con una amplia sonrisa.
-Para ti todo señorita- y se va guiñándome un ojo.
Cuando vuelve con mi copa y voy a pagarle una mano caliente me para.
-Yo pagaré la bebida de la señorita.
Un chico joven, de ojos verdes, cabello claro, dientes blanquísimos y una tez más morena incluso que la mía, me sonríe. Es bastante alto, aun con mis tacones no le llego más que a la nariz y se ve bastante musculado, ¡Dios está buenísimo!
-¿Puedo saber el nombre del chico que acaba de pagar mi copa?
-Sí, me llamo Matt, ¿Y tú?
-Soy Rose- miento, no me gusta revelar nunca mi nombre a cualquiera de mis ligues. Demasiada información.
Coqueteamos durante bastante rato, y cuando decido parar de beber para no perder toda mi coordinación, le invito a subir a mi casa, a lo que acepta de lo más encantado. Dios que mono es, si mi vida fuese normal, me gustaría salir con él.

LADRONES. sinopsis

Kayla es una chica de veinte años con un trabajo un tanto peculiar. Es una ladrona profesional, trabajando para las filas de Raily, el hombre que le sacó de la calle y le hizo todo lo que es. Kayla es la mejor entre todos, o al menos de eso farda continuamente, y tiene un lema "Yo trabajo sola.." Pero todo cambia cuando Ray le asigna un compañero y tiene que llevar acabo el robo más difícil de su vida, amenazando con dividir su corazón.

Un ídolo.Melendi Siempre

domingo, 8 de mayo de 2011

Y a veces una jaula, nos da la libertad, provablemente de la jaula que hable sea un bar, para olvidar... Hoy es el día de la melancolemia, de ahogar tus penas, en quintos de cerveza, siempre decías que querías ver lugares hoy estoy de acuerdo voy a empezar por los bares, y aunque enga en corazón, tan cerrado por las hobras y aunque ultimamente vea el baso siempre medio vacío... te escribo esta última carta, amor mío.


Desnudame.. juega conmigo a ser la perdición que todo hombre quiesiera poseer, y olvidate de todo lo que fui y quiereme por lo que pueda llegar a ser tu vida, tan loca y absurda.. como la miaaa aa como la mia.. tu piensas que la luna estará llena para siempre yo busco tu mirada entre los ojos de la gente tu guardas en el alma bajno llave lo que sientes yo rompo con palabras que desgarran como dientes, tu sufres porque no sabes como parar el tiempo yo sufro porque no se de que color es el viento dan dulce y echizante que se escapa de tu boca, con solo una sonrisa.. mi cabeza volvio loca aaah, ay volvio loca.


Que las palabras, sean mas lentas que las balas, que las baladas ya no sean para dos, que tus latidos, que antes eran de cualquiera, ahora solamente suenan por amor, que el prisionera ya no pose con cadenas, que las melenas no son solo rock'nd roll, que una moneda nunca compre un sentimiento, pues si de algo me arrepiento es de haber comprao tu amor, y que la falda sea tan corta como quieran que el problema es del que mira y no encuentra explicacion..


Si no podía terminar el día sin una entrada de mi queridísimo MELENDI que fue ayer el concierto y aun estoy temblando, en segunda fila, delante de mis narices lo tenía, uff.. diría que uno de lois mejores días de mi vida, después de cuando lo conocí en la firma de discos ññ^^
Escuchad esta canción enserio, os encantará, es un Dios, y si tenéis tiempo escuchad más, ojalá de aqui salga alguna melendera más!^^
Un saludo y que os sea leve el viernes:)

LosHombresDePaco

Hace unos días hicieron una encuesta a cien internautas para que votasen que tres fotografías consideraban las más importantes de la historia. La primera escogida era una instantánea de la bomba atómica lanzada sobre Nagasaki; la segunda, el hombre pisando por primera vez la Luna, pero la tercera fue la que más me gustó, mostraba a dos enamorados besándose mientras el mundo gira a su alrededor, me gusta saber que entre las tres fotos más importantes de la historia están dos enamorados, congelados en un beso interminable, refugiados contra el olvido, quizás es eso lo que sentimos cuando vemos fotografías antiguas, que por ellas no pasa el tiempo, como esos mosquitos atrapados en ámbar durante millones de años, el mundo sigue adelante pero ellos se quedan allí atrapados para siempre, sin cambiar, como las fotos guardadas en una caja de zapatos… instantáneas de otro tiempo, que nunca volverá.

Capítulo 5

jueves, 5 de mayo de 2011

Despierto en el hospital, bajo una capa de oscuridad. Cuando mi visivilidad mejora, el impacto de una habitación toda de blanco hiere mis retinas sensibles. No puedo describir precisamente mi entorno. Para calmar mis retinas y no tener que soportar tanta claridad, intento colocarme boca abajo, pero lo pago caro y ahogo un gemido de dolor, tengo un estúpido gotero en mi brazo. ¡Joder! Maldigo para mis adentros. Cuando estoy apunto de sacármelo, entra mi madre tan expléndida como siempre, con su largo pelo castaño recogido en un moño alto, su boca pequeña pero proporcionada con su menudo rostro pintada de un intenso color rojo, vistiendo un traje negro de chaqueta tres cuartos, con una falda de tubo que le llega hasta un poco más arriba de la rodilla, una blusa blanca con botones y unos zapatos de tacon de aguja, mortales para cualquier persona menos para ella. Pero hay algo diferente en ella, sus ojos grises, los cuales yo he heredado, están pintados con una capa de inmensa preocupación.
Seguida de ella entra el doctor, bastante viejo para mis ojos, tanto que parecería pertenecer a la quinta de los jubilados. El poco pelo que le queda es de un color blanco como la nieve y lleva unas gafas con cadenilla caladas en la nariz, bien sujetas, dejando ver unos pequeños ojos oscuros. Las arrugas enmarcan severamente su rostro y apenas le llega a la barbilla a mi madre.
-Oh cariño- dice mi madre acercándose presurosa hasta mi y besándome ambas mejillas- ¿Cómo te sientes?
-Bien- digo con unsa sonrisa finjida.
Mientras mantenemos mi madre y yo una pequeña conversación, el doctor anota cosas en una carpeta amarilla y comprueva varias veces la maldita máquina que no para de pitar.
-¿Por qué se hizo esos cortes en las muñecas? Usted no intentaba suicidarse.
Mi corazón empieza a latir con fuerza, ¿qué hacer ahora? Elly era la que sacaba siempre las castañas del fuego.
-Katalina a estado muy triste- idce mi madre dudosa, como odio que me llame por mi bimbre completo- desde la muerte de su mejor amiga Ellian. pero peor es cuando usa el de Elly, mi madre y sus putos modales.- Ellas estaban metidas en.. una serie de problemas, por decirlo de alguna manera.
-No importa, esa información, si no quiere darle, es irrelebante por el momento- le dice el doctor amable a mi madre- en una hora te daremos el alta katalina..
-Kat- le corto.
-Umm.. Kat, pero usted necesita seriamente hablar con un psicólogo.
-Ni de coña.
-Katalina cuida tus..- no le dejo terminar, estor demasiado ofuscada.
-¡Kat, me llamo kat!- grito explotando definitiamente.
-Hija tranquilízate.
-Me tranquilizare cuando este fuera de aquí, sácame de una vez- mis ojos llamean como el fuego.
-No puedo cariño tengo que irme ya, tengo un juicio en media hora, tendrás que esperar un poco más aquí.- Le fulmino con la mirada, siempre el puto trbajo esta delante de mi.
El ambiente en la habitación está cargadisimo, y todas las malas vibraciones provienen de mi.
-Bueno Seóra Montero- dice el doctor en un intento de calmar los humos- el chico que la trajo dejó su teléfono móvil para que le avisasemos de cualquier cambio, podemos llamarle si usted da su consentimiento.
Mi madre suspira y se forta las sienes, otra vez empieza con las jaquecas y lo peor de todo es que siempre son por mi culpa.
-Esta bien doctor, no dejaré que se valla sola, llame al muchacho.- se gira con gracia, algo que pensaba imposible teniendo en cuenta los tacones que lleva- hija me tengo que ir- su voz es calmada- nos vemos en casa esta noche- se acerca hacia mi para besarme, pero estoy demasiado enfadada y le giro la cara. Veo el dolor en sus ojos, pero con un suspiro sale de la habitación.
Quince minutos mas tarde Mario entra en la habitación con su habitual sonrisa.
-Que pasa enfermita- me dice alegremente, pero yo no estoy para eso, solo quiero salir de aquí.
-Sácame de aquí porfavor.
Sin pensarlo dos veces me ayuda a recoger las cosas y me lleva hasta su moto. Me pasa un casco de color negro y me indica que monte. Le ago caso sin vacilar y cierro los ojos.
-¿A dónde princesa?- pregunta irónicamente.
-No lo sé, solo llévame lejos de aquí.
Y un segundo después me encuentro en la carretera, montada en la moto de mi recien adquirido.. ¿amigo? con el aire golpenado mi cara ferozmente. Mis manos alrededor de la cintura de él, y mis pensamientos volando tan ráìdo como la moto. La sensación de libertad que me inunda es mágica y reconfortante. Así que cierro los ojos, sonrío y disfruto del viaje, sin saber hasta donde llegaré.

Capítulo 4

lunes, 2 de mayo de 2011

Acabo, sin ser del todo consciente, tirada en la suave arena de la playa, con los ojos cerrados, escuchando el rumor de las olas al romper en la orilla. La salada brisa marina recorre juguetona mi rostro, sacándome una media sonrisa que creía ya no ser capaz de esbozar. Tras un largo tiempo, me levanto sacudiéndome toda la arena de encima y voy hacia mi casa, que por suerte, estará vacía. Voy sumida en mis pensamientos sin ser consciente de todo aquello que esta a mi alrededor.
Ya en la verja del jardín saco las llaves y entro en casa. El silencio es mortalmente doloroso, ya que te incita a sacar esos recuerdos que quieres mantener olvidades sin éxito alguno. Subo a mi habitación y me siento en la cama con las piernas cruzadas. Mi vida desde el accidente va cayendo en picado cuesta abajo y sin frenos. No encuentro nada que me haga sonreir, que me haga sentirme importante, no hay nada que logre devolverme lo ilusión. Sin saber muy bien por qué, saco el portatil de debajo de la cama y lo enciendo, y con dedos temblorosos me meto al tuenti, la red social sin la que hace tres meses no podía vivir y a la cual, ahora tengo un pánico atroz. Una vez dentro de mi perfil los menajes en verde, los comentarios y las fotos me golpean ferozmente. Tanto tiempo sin meterme, tantas caras que quería olvidar. Pasando de todas las lucecitas verdes, vuelvo a ver las fotos de Elly y mías. Se nos veía tan feliz. Pasamos tantos momentos juntas que duele ver como han podido cambiar tanto nuestras vidas. Tras un rato de pasar fotos interminables, veo como alguien me habla por el chat, estaba tan verviosa que se me había olvidado desconectarme. Es Ricky, el exnovio de Elly.
"¿Por qué?" es lo único que pone, tan incomprensible, tan ilógico.
"¿Por qué que?" Escribo con temor.
"¿Por qué tuviste que hacerle eso? ¿Por qué tuviste que meterla en ese mundo? Si no le hubieses dicho nada, si no la hubieses arrastrado contigo a esa locura ahora estaría viva" Mi corazón se para por unos segundos y las lagrimas resvalan veloces por mis mejillas. Sus palabras se sienten en mi pecho como cientos de dagas clavadas a conciencia en los nervios donde el dolor será mayor. Me está echando la culpa de la muerte de Elly. Siendo sincera, siempre, desde que pasó, no paró un segundo en el que no me sientiese responsable, pero oirlo de otra persona, ver como me acusan de ser su asesina es mil veces peor. La desesperación crece con fuerza dentro de mi y no soy capaz de reaccionar. Quiero gritar para sacar toda la rabia que siento. Intento ponerle algo pero soy incapaz de negar tal acusación. Cerrando con fuerza el portatil salgo corriendo al jardín, pero esta vez el aire fresco no me calama. Mi cortazón sigue sufiendo, mi mente es incapaz de pensar en nada coherente y mis uñas se clavan ferozmente en las palamas de mis manos. Me duele todo, pero el dolor no es físico, sino del alma, que es mil veces peor. ASí que en un momento de desesperaciín y de locura, saco un pequeño cuchillo de la cocina y me hago dos pequeños pero profundos cortes en las muñecas. Mi sangre empapa la verde hierva del jardin y mi cabeza empieza a dar vueltas. No, no intento suicidarme, solo intento buscar una vía de escape para todo el dolor que se ha implantado en mi corazón, y el dolor físico es lo único que encuentro, solo quiero hacerme daño, mucho daño, tanto como el que le hice a Elly. La sangre sigue saliendo y noto el palpitar de las venas en mis muñecas. Fui previsora y saqué dos pequeños paños de la cocina, así que con delicadeza y eficacia empiezo a vendarme las manos. En el proceso, oigo como la puerta del jardín se abre. Estoy sentada de espaldas a ella así que no se quien es. Con un ligero movimiento de cabeza veo quien es el intruso que osa molestarme. Me quedo en shock muda. ¿Qué hace el aquí?
-Oh porfavor, tenían que contratarme justo en tu casa ¿no?- Es Mario que sigue con esa profunda mirada de asco en sus intensos ojos verdes.
Soy incapaz de hablar, tengo un nundo en la garganta.
-Necesito que te metas en casa, tengo que trabajar, soy el jardinero- sus palabras son como el hielo, frías y cortantes.
Pero yo soy incapaz de moverme, las piernas son incapaces de sostenerme y cada movimiento me produce un intenso mareo. Y sin darme cuenta empiezo a sollozar de nuevo. Todo es tan complicado, solo quiero que se vaya y me deje con mi dolor, sola. Pero hace todo lo contrario, se acerca con cara malhumorada hasta mi, pero cuando ve toda la sangre que me rodea y mis muñecas se pone pálido y el miedo se refleja en su perfecto rostro. Es tan guapo, ese pelo rubio castaño que siempre lleva despeinado, su rostro bronceado y suave, pero a la vez duro cuando tiene que serlo y sus ojos, esos ojos verdes que muestran todo lo que siente. Sonrío, debo estar delirando porque empiezo a reirme, es una risa débil, pero la única que he soltado en mucho tiempo. Noto como Mario me tumba en su regazo y empieza a alisarme el pelo.
-Kat, ¿qué has hecho, qué has hecho?
Al ver que no contesto se pone tenso.
-Kat dime algo por favor dime algo.
-¿Por qué?
-¿Por qué que?- dice en un susurro.
-¿Por qué estás aquí ayudándome, porque te preocupaste el otro día por mi, por qué te fijas en mi? Yo era invisible, nadie sabía que existía.- mi voz suena pastosa y es más leve que un suspiro, pero él ha entendido todo lo que he dicho.
-¿Y por qué no iba a hacerlo?
-Porque así es mas difícil sentime como una mierda, porque si tu estas a mi lado me olvido de que yo tuve la culpa y pienso en que podré salir de este pozo.- Las lágrimas han vuelto a mis ojos y Mario me las seca con delicadeza.
-¿Que tiene eso de malo?- dice sonriendo.
-Todo, porque jamás tengo que olvidar lo que hice, no es justo sentieme feliz después de todo.
Sé que no ha entendido nada de mis palabras pero no insiste, despacio se levanta dejándome tirada en el suelo.
-¿Dónde vas?- se que es contradictorio, por un lado quiero que se vaya y que me deje, no quiero ni su lástima ni su amistad, no la merezco, pero por otro lado el simple hecho de pensar que se vaya dejándome ahí sola me mata.
-Tengo que llamar a una ambulancia.
-¡No!- intento gritar para parecer convincente pero es imposible- no al hospital no, porfavor.
Sus ojos me miran intensamente, pidiéndome perdón por lo que va a hacer, lo veo, lo sé, no va a hacerme caso. y Con movimientos rápidos y precisos marca el número 112 en el móvil.
Intento levantarme para quitarle importancia al asunto, después de todo los cortes no han llegado a ninguna vena, son profundos pero no tienen peligro, pero soy incapaz de moverme. Mario vuelve a acercarse a mi y antes de que pierda el conocimiento susurra:
-Lo siento.

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