La perfección mata, la sabiduría comete un error cada día

Capítulo 2

martes, 26 de abril de 2011

Aunque esperaba que el agua caliente relajase mis músculos, la verdad es que aún sigo con los nervios a flor de piel.
Cuando salgo de la ducha oigo el movimiento que hay en el piso de abajo, mis padres ya han llegado. Me encierro en mi cuarto con el disco de Melendi a todo volumen "Hoy es el día de la melancolemia, de ahogar tus penas en quintos de cerveza..." Cierro los ojos y suspiro, dejando que la música calme mi cuerpo de la manera que no a podido el agua. A veces, cuando estás mal, cuando sientes que todo va al revés de como te gustaría que fuera, cuando el mundo entero está contra ti y no encuentras la manera para sonreír, y te pones música encerrada en tu cuarto, sientes como tu espíritu se eleva, porque no es cualquier música, escoges meticulosamente aquella que está acorde con tu estado de ánimo, y sientes como si algo creciese dentro de ti, porque por una vez piensas que no estas realmente solo, que hay alguien que sufre igual que tu, que no eres el único al que le pasan desgracias y aunque pueda parecer mezquino, el hecho de sentir que alguien está sufriendo como nosotros, nos libera un poco el corazón, y nos da ese poquito de alegría que nos falta para poder levantarnos de la cama y poder decir que seguimos vivos. Con estos pensamientos y sin darme cuenta, me quedo dormida.
Me levanto horas más tarde, sobresaltada con el corazón latiéndome con fuerza. Las pesadillas de esta noche han sido más reales que nunca. Tengo la camiseta básica con la que me he acostado pegada al cuerpo debido al sudor. El pelo revuelto me cubre parte de la cara y los hombros, enredado en una maraña de color castaño. Cierro los ojos y comienzo a relajarme, las manos aún me tiemblan y las lágrimas siguen recorrindo velozmente mi rostro sin tener ni idea de como pararlas esta vez. El dolor en el pecho cada día es mayor y más profundo, no puedo soportar esta agonía. Cada paso que doy me lleva a la mente todos aquellos recuerdos de los que intento desesperadamente escapar sin éxito alguno. Me levanto de la cama tirando las sabanas empapadas al suelo. Me hago una coleta alta para apartarme el pelo de la cara y cogiendo el paquete de tabaco del cajón de la mesilla y un mechero, salgo de puntillas al jardín. El aire fresco de la madrugada es como un báslsamo para mi estrés, lentamente cierro los ojos y dejo que ña brisilla recorra mi cuerpo llevándose lejos los malos recuerdos. Con una media sonrisa me siento en el banco de piedra que está al lado del seto que da con la casa de los becinos y me enciendo un cigarrillo. El sonido del papel quemándose a cada calada que doy es lo único que se oye en esta silenciosa noche y el humo del cigarro impregna todo aquello que esta a mi al rededor. Sí, sé que es un mal vicio, pero no me preocupa lo más mínimo mi salud en estos momentos y mis padres prefieren esto que no otras cosas. Es tan agradable estar aquí fuera, la luna esta llena hoy y es precioso ver como ilumina todo el cielo nocturno, dejando ver toda su magnificencia, demostrando que ella es la más hermosa. Elly y yo solíamos quedarnos despiertas las noches de luna llena contemplando su hermosura y pidiendole todos nuestros deseos, esperando que alguna vez se cumpliese alguno de ellos. Elly.. cuanto la hecho demenos, volver a pensar en ella hace que las lágrimas vuelvan a mis ojos inundándolos y resvalando por mis pálidas mejillas. Es tan injusto, nada de esto tendría que haber pasado, es todo culpa mía, y lo peor de todo, es que este error es de esos que ya no puedes remediar, es de esos que no tienen vuelta atrás.
-Dios Elly.. yo... losiento de verdad, te echo tanto demenos, quiero que vuelvas a mi lado, tu y yo, me prometiste que iba a ser para siempre, me prometiste que nunca me dejarias sola y tu..- un profundo sollozo sale de mi garganta- no has cumplido tu promesa.
Sé que Elly no está y ya no puede escucharme, pero a veces es mejor engañarse a uno mismo que afrontar una realidad a la que no estamos preparados. Con un suspiro de resignación entro otra vez en casa y me acuesto en la cama, esperando poder terminar la noche sin pesadillas.

2 comentarios:

Chinitha dijo...

me ha echo llorar, tiene mucho sentiemiento. te dejo mi super huella YO ESTUVE AQUI!!!

Lilian dijo...

T^T q triste de verassssss!!! yo no lloro pero puedo sentir su dolor ;) muy bonnito :)

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