La perfección mata, la sabiduría comete un error cada día

Fui solo un cuento para ti...

miércoles, 20 de abril de 2011

Hace tiempo alguien me preguntó que por qué dolía querer, por qué la palabra amor iba seguida de un largo e intenso sufrimiento, al principio no supe que contestar y le di la razón, era algo tan inexplicable como cierto, pero parandome a pensar me di cuenta de que aunque en muchas ocasiones ese amor sea correspondido, a la larga acabará en dolor, y lo peor de todo esque las heridas del corazón son las más difíciles e sanar, cuando nos enamoramos estamos deseando ver a esa persona, mirarla a los ojos y sentir que nuestro a mor está correspondido, deseamos agarrarle de la mano por la calle y alzar la cabeza para que todo el mundo se entere de que te pertenece y que estás enamorado/a, deseamos que nos acaricieen y nos digan en todo momento cuan importnate somos para ellos, rogamos al cielo que nunca se separe de nuestro lado, y somos felices al descubrir que todo cuanto deseamos lo tenemos a nuestro alcance, pero cuando un buen día le miramos a los ojos y descubrimos que todo el amor que hay en ellos no es para nosotros, cuando intentamos aggarrarle de la mano pero esta está demasiado lejos como para alcanzarla, cuando aquellas caricias ya no son para nosotros y sus palabraas sean las mismas que le pueda dedicar a un mísero peatón, somos capaces de oir el chasquido de nuestro corazón al romperse en mil pedazos, nos invaden las ganas de llorar y no somos capaces de reaccionar devidamente, sentimos como se nos viene el mundo encima y no encontramos la salida, y aunque intentamos superar ese bache, el dolor se incrementa más y más al sentir como tú te estás muriendo por dentro y como esa persona es capaz de sonreir todos los días sin ningún tipo de problemas, cuando sales a la calle te sientes pequeño y tienes miedo, porque aunque pueda haber pasado tiempo, tu corazón sigue esparcido por el suelo esperando a que alguien pegue los pedazos sueltos, y finalmente llega el día en que nos artamos y levantamos la cabeza intentando aparentar una serenidad que estamos muy lejos de conseguir, salimos con nuestros amigos y a todos les deleitamos con una amplia sonrisa que para nada sentimos de verdad y en esos momentos pensamos que igual no es tan difícil ser feliz, que solo se necesita un poco de compañía, pero el problema es cuando llegas a tu casa y te ves solo de nuevo, en ese momento, nos hemos perdido del todo, lloramos, gritamos y suplicamos que el dolor de nuestro pecho se apague de una vez, pero nadie nos escucha y si lo hacen, no son capaces de tal milagro. Pero aunque cueste creerlo, un buen día os levantareis de la cama, os mirareis al espejo y os dareís cuenta de que habeís ganado la batalla, eres capaz de llenar tus pulmones sin ninguna punzada de dolor, eres capaz de sonreir porque lo sientas de verdad, puede que no me creaís, pero sé que es verdad porque pude comprobarlo, y aunque las lágrimas de una persona sean imposibles de secar, si somos capaces de devolverlas al lugar de donde salieron y encerrarlas para siempre.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

wooow! *__* :)

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