La perfección mata, la sabiduría comete un error cada día

Capítulo 5

jueves, 5 de mayo de 2011

Despierto en el hospital, bajo una capa de oscuridad. Cuando mi visivilidad mejora, el impacto de una habitación toda de blanco hiere mis retinas sensibles. No puedo describir precisamente mi entorno. Para calmar mis retinas y no tener que soportar tanta claridad, intento colocarme boca abajo, pero lo pago caro y ahogo un gemido de dolor, tengo un estúpido gotero en mi brazo. ¡Joder! Maldigo para mis adentros. Cuando estoy apunto de sacármelo, entra mi madre tan expléndida como siempre, con su largo pelo castaño recogido en un moño alto, su boca pequeña pero proporcionada con su menudo rostro pintada de un intenso color rojo, vistiendo un traje negro de chaqueta tres cuartos, con una falda de tubo que le llega hasta un poco más arriba de la rodilla, una blusa blanca con botones y unos zapatos de tacon de aguja, mortales para cualquier persona menos para ella. Pero hay algo diferente en ella, sus ojos grises, los cuales yo he heredado, están pintados con una capa de inmensa preocupación.
Seguida de ella entra el doctor, bastante viejo para mis ojos, tanto que parecería pertenecer a la quinta de los jubilados. El poco pelo que le queda es de un color blanco como la nieve y lleva unas gafas con cadenilla caladas en la nariz, bien sujetas, dejando ver unos pequeños ojos oscuros. Las arrugas enmarcan severamente su rostro y apenas le llega a la barbilla a mi madre.
-Oh cariño- dice mi madre acercándose presurosa hasta mi y besándome ambas mejillas- ¿Cómo te sientes?
-Bien- digo con unsa sonrisa finjida.
Mientras mantenemos mi madre y yo una pequeña conversación, el doctor anota cosas en una carpeta amarilla y comprueva varias veces la maldita máquina que no para de pitar.
-¿Por qué se hizo esos cortes en las muñecas? Usted no intentaba suicidarse.
Mi corazón empieza a latir con fuerza, ¿qué hacer ahora? Elly era la que sacaba siempre las castañas del fuego.
-Katalina a estado muy triste- idce mi madre dudosa, como odio que me llame por mi bimbre completo- desde la muerte de su mejor amiga Ellian. pero peor es cuando usa el de Elly, mi madre y sus putos modales.- Ellas estaban metidas en.. una serie de problemas, por decirlo de alguna manera.
-No importa, esa información, si no quiere darle, es irrelebante por el momento- le dice el doctor amable a mi madre- en una hora te daremos el alta katalina..
-Kat- le corto.
-Umm.. Kat, pero usted necesita seriamente hablar con un psicólogo.
-Ni de coña.
-Katalina cuida tus..- no le dejo terminar, estor demasiado ofuscada.
-¡Kat, me llamo kat!- grito explotando definitiamente.
-Hija tranquilízate.
-Me tranquilizare cuando este fuera de aquí, sácame de una vez- mis ojos llamean como el fuego.
-No puedo cariño tengo que irme ya, tengo un juicio en media hora, tendrás que esperar un poco más aquí.- Le fulmino con la mirada, siempre el puto trbajo esta delante de mi.
El ambiente en la habitación está cargadisimo, y todas las malas vibraciones provienen de mi.
-Bueno Seóra Montero- dice el doctor en un intento de calmar los humos- el chico que la trajo dejó su teléfono móvil para que le avisasemos de cualquier cambio, podemos llamarle si usted da su consentimiento.
Mi madre suspira y se forta las sienes, otra vez empieza con las jaquecas y lo peor de todo es que siempre son por mi culpa.
-Esta bien doctor, no dejaré que se valla sola, llame al muchacho.- se gira con gracia, algo que pensaba imposible teniendo en cuenta los tacones que lleva- hija me tengo que ir- su voz es calmada- nos vemos en casa esta noche- se acerca hacia mi para besarme, pero estoy demasiado enfadada y le giro la cara. Veo el dolor en sus ojos, pero con un suspiro sale de la habitación.
Quince minutos mas tarde Mario entra en la habitación con su habitual sonrisa.
-Que pasa enfermita- me dice alegremente, pero yo no estoy para eso, solo quiero salir de aquí.
-Sácame de aquí porfavor.
Sin pensarlo dos veces me ayuda a recoger las cosas y me lleva hasta su moto. Me pasa un casco de color negro y me indica que monte. Le ago caso sin vacilar y cierro los ojos.
-¿A dónde princesa?- pregunta irónicamente.
-No lo sé, solo llévame lejos de aquí.
Y un segundo después me encuentro en la carretera, montada en la moto de mi recien adquirido.. ¿amigo? con el aire golpenado mi cara ferozmente. Mis manos alrededor de la cintura de él, y mis pensamientos volando tan ráìdo como la moto. La sensación de libertad que me inunda es mágica y reconfortante. Así que cierro los ojos, sonrío y disfruto del viaje, sin saber hasta donde llegaré.

4 comentarios:

Cruz de plata dijo...

Me gusta!! es una historia inusual y muy intrigante, esperare el proximi capitulo
byee

SuthYourMouth dijo...

muchas gracias, ya os avisaré cuando este;)

Chinitha dijo...

ya estoy amando a ese chico jajajajajaja

Lilian dijo...

q bonitaaaaa me da pena la chica pobre lo que tiene q haber sufrido siento su dolor lo describes muyyy bien y se agradece es realmente bonito ;)

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